Nadie dijo que las cosas son sencillas, pues hasta en más pequeño movimiento de un dedo hay una serie de reacciones cerebrales, de la piel y muchas cosas que ni siquiera nos damos cuenta.
Imaginemos en el aprender algo en una “universidad” todas las cosas que influyen desde el tener que cambiar hábitos como el horario, tener que esforzarse de verdad para un examen tal vez, unos trasladarnos a otra comunidad, algunos el tener que trabajar para poder pagar las colegiaturas, ¿quién dijo que es fácil?
Tal vez lo más sencillo y a lo que debemos aferrarnos es soñar y creer en que “no es fácil pero lo puedo hacer”
Rafael Alejandro Molina Olvera
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